EL PERRO

La Isla

In flexiones on noviembre 29, 2009 at 10:47 pm

Decís sí cuando querés decir no pero tampoco tenés ganas de andar discutiendo.
Decís no cuando en realidad tenés ganas de decir sí pero es necesario que quede claro quién manda en esta relación.
Decís sí y posteriormente hacés todo lo necesario para que quede claro que vos estabas en desacuerdo desde un principio.
Decís no, te quedás mirando a los que dicen sí y notás como la envidia te crece de a poco en el medio del pecho.
Decís sí para no tener que explicar tu punto de vista.
Decís no porque te molesta no haber sido el primero afirmarlo.
Decís sí para caer bien.
Decís no para que te presten atención.

Pero lo que realmente te molesta es esa sensación de que nadie te entiende.
¿No?

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  1. Ufffff, si habré hecho eso. Y así mueren las relaciones, claro está.

  2. Gataflorismo extremo. Cuánto gasto de energía para evitarse a uno mismo y poner en los otros lo q es propio y se niega (¿Hasta dónde podrán llegar el temor o la indulgencia?)

  3. clap! clap! clap!

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